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El luterano y el escudo de Riobamba

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El luterano y el escudo de Riobamba

Cuando miras el escudo de armas de la bella ciudad de Riobamba, es inevitable hacerte la pregunta, ¿Qué significa esa cabeza entre dos espadas? Y la leyenda del Luterano y el escudo de Riobamba te dan la respuesta.

El Luterano y el Escudo de Riobamba

Vivía en las cercanías de Guamote un hombre extranjero y hosco que vivía de alquilar su caballo negro con brillos rojizos.

De vez en cuanto se presentaba en la entonces aldea de Riobamba a pedir limosna pero no en nombre de Dios como era la costumbre de la época. Apenas decía: ¿Habrá un pan? ¿Habrá un real?

Lo peor sucedió durante la misa solemne en honor a San Pedro, patrón del asentamiento. En el momento que el sacerdote levantaba la hostia, el ermitaño de Guamote la arrebató de las manos y la arrojó al suelo. “Ya veremos si volvéis a consagrar otra vez”, vociferó mientras trataba de herir al cura con un cuchillo.

Ante tal desacato, los caballeros blandieron sus espadas y ajusticiaron al extranjero. Las investigaciones posteriores concluyeron que el individuo era un fanático, un luterano, que pensaba cumplir con un deber de conciencia al profanar el sacramento.

Al enterarse de los hechos, Lope Diez de Armendáriz, presidente de Quito, ordenó que el cadáver del sacrílego fuese incinerado, lo cual se cumplió.

El Rey de España también se enteró de lo sucedido y como recompensa a la fidelidad religiosa concedió un escudo de armas que inmortalizó el hecho.

Datos Interesantes

La cabeza que se destaca en el emblema riobambeño hace alusión a un médico de origen húngaro llamado Sibelius Luther quien luego de un crimen pasional buscó mitigar su conciencia en el nuevo continente y de manera específica en localidades de lo que hoy es la Provincia de Chimborazo, concretamente Guamote y Colta.

Por la lejanía que mantenía Sibelius con el ámbito religioso se llegó al punto de prohibir que se le venda alimento, se le dé posada e incluso se realice un acto de caridad con él, so pena de que para el que lo haga sea sancionado con excomunión.

El médico que otros tiempos se dedicaba a recoger insectos, plantas o pasear por las inmediaciones de la Laguna de Colta, se convirtió en un mendigo. A donde llegaba se le negaba el agua y el alimento; piedras insultos y más agresiones recibía cuando ingresaba a cualquier lugar.

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