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La Olla del Panecillo

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Mucho se ha especulado a través de la historia reciente sobre su procedencia y posibles usos de La Olla del Panecillo, se han tejido numerosas leyendas inspiradas en ella, la principal sobre la entrada a un túnel mágico; así como un posible uso astronómico de la misma que le atribuyen ciertos crédulos e incluso mencionar que los más aventurados le atribuyen una capacidad de tele transportación estelar…es acaso una puerta astral que nos conecta con otras dimensiones…

La Olla del Panecillo

Cuenta una leyenda de El Panecillo, que había en Quito una mujer que diariamente llevaba su vaca a pastar al Panecillo. Allí pasaba siempre porque no tenía un potrero donde llevarla. Un buen día, mientras recogía un poco de leña, dejó a la vaquita cerca de la olla. A su regreso ya no la encontró. Llena de susto, se puso a buscarla por los alrededores.
Pasaron algunas horas y la vaquita no apareció. En su afán por encontrarla, bajó hasta el fondo de la misma olla y su sorpresa fue muy grande cuando llegó a la entrada de un inmenso palacio. Cuando pudo recuperarse de su asombro, miró que en un lujoso trono estaba sentada una bella princesa.

Al ver allí a la humilde señora, la princesa sonriendo preguntó: -¿Cuál es el motivo de tu visita? – ¡He perdido a mi vaca! Y si no la encuentro quedaré en la mayor miseria -contestó la mujer sollozando. La princesa, para calmar el sufrimiento de la señora, le regaló una mazorca y un ladrillo de oro. También la consoló asegurándole que su querida vaquita estaba sana y salva.
La mujer agradeció a la princesa y salió contenta. Cuando llegó a la puerta, ¡tuvo la gran sorpresa! -¡Ahí está mi vaca! La mujer y el animalito regresaron a su casa.

Datos Interesantes

La olla del Panecillo, no tiene un origen antiguo que lo vincule con los Incas o peor aún con asentamientos más antiguos, no fue un observatorio ni mucho menos un centro ritual…

Su construcción es de ladrillo cocido, argamasa, cal y canto, materiales introducidos por los españoles luego de la conquista; siendo de uso funcional, captaba el agua lluvia y la almacenaba en su interior para el cuartel español que acampaba en la colina Yavirac ante las constantes insurrecciones del pueblo quiteño.

Si quieres conocer más leyendas de Quito, te invitamos a conocer la de La Iglesia del Robo.

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